El 18 de julio, la estación de investigación de gran altitud Concordia, situada en el interior de la Antártida, registró una temperatura de -84,1 °C (‑119,4 °F). El director de la estación informó de esta medida a una agencia de noticias científicas durante una entrevista en video.
Un instituto francés de investigación polar confirmó que registraron el mismo valor en dos ocasiones, a las 6:25 y 6:34 hora local. Esta temperatura está muy por debajo de los valores habituales de la estación en invierno, que suelen bajar de -80 °C, y se destaca como la más baja registrada desde 2012.
Concordia, a 3.200 metros de altitud, durante el período invernal sin luz solar, genera frío extremo al disipar calor al espacio gracias a su atmósfera seca y estable. Los científicos utilizan estos valores extremos para mejorar los modelos climáticos y comprender los procesos atmosféricos polares; el calentamiento global eleva las temperaturas medias, pero recuerda que los episodios de frío extremo regional siguen siendo posibles.
