En los últimos 200 años, Antártida ha mantenido su condición de continente congelado a pesar de los mejores esfuerzos de la humanidad. Sin embargo, a medida que la humanidad quema combustibles fósiles y aumenta las actividades mineras, la cantidad de mercurio liberado al medio ambiente a través de la contaminación y la alteración geológica ha aumentado.
Antártida ha funcionado como una especie de contenedor que retiene la contaminación por mercurio. Sin embargo, debido al calentamiento, este mercurio está filtrándose hacia el océano.
Un estudio liderado por el científico ambiental Chengzhen Zhou de la Universidad de Pekín en China, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, ha revelado un modelo preocupante utilizando núcleos de sedimentos recogidos en la región de la Península Antártica, que es la zona que se está derritiendo más rápidamente.
