Un equipo de la Universidad de Tel Aviv y del Leibniz Polymer Research Institute diseñó un hidrogel compuesto de péptido‑glucosaminoglicanos, creando un microambiente programable para células madre hematopoyéticas y progenitoras. Este sistema imita las señales químicas y mecánicas del microambiente de la médula ósea.

El sistema funciona porque el grado de sulfación de los glucosaminoglicanos derivados de heparina controla el autoensamblaje de las redes de péptidos. Al variar el nivel de sulfación, se pueden ajustar de forma independiente la rigidez del hidrogel y su capacidad de unión a citocinas, sin requerir enlaces covalentes cruzados.

Los investigadores sugieren que el principio de sulfación‑co‑factor podría aplicarse a otros tipos de células dependientes de nicho, aunque señalan que la escalabilidad y los procesos de aprobación regulatoria para la transición a aplicaciones clínicas siguen siendo inciertos.