En una explicación científica basada en datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), se subrayó que el germinado de la cebolla no conlleva un riesgo comparable a la toxicidad por solanina de las patatas. Al no pertenecer a la familia de las solanáceas, la cebolla no produce glicoalcaloides; el germinado es solo una fase fisiológica natural que redistribuye las reservas energéticas del bulbo para sostener la división celular.
La ciencia confirma: las cebollas verdes germinadas se pueden comer sin riesgo
El germinado verde en las cebollas es un proceso natural y no genera riesgo de toxinas como en las patatas; solo la textura se ablanda y el sabor cambia ligeramente.
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