Durante los eclipses solares, la corona del Sol suele aparecer blanca o rosada. Sin embargo, en el eclipse que ocurrió en España, muchas personas observaron que la corona mostraba un color dorado.

La razón de esto es que la luz solar se dispersó en la atmosfera en un ángulo bajo y el humo de los incendios forestales cercanos actuó como un filtro adicional en la atmosfera.

Esto resultó en una mayor dispersión de la luz azul y una mayor visibilidad de los tonos dorados.