La DGT pretende medir la cantidad de alcohol en los conductores y endurecer esos límites basándose en la invención del alcolemeter de 1952. En España, las pruebas de alcohol tienen una historia que comienza con el primer alcoholímetro inventado por Robert F. Borkenstein en 1954.

Las sanciones por infracciones con detección de alcohol, iniciadas en 1987, se regularon en 1999 con los actuales límites de 0,3 g/l (conductores noveles) y 0,5 g/l (resto de conductores). Los dispositivos actuales se basan en la tecnología de célula electroquímica inventada por Tom Parry Jones en 1974.

El alcohol interviene en el 30%-50% de los siniestros viales y, mientras se endurecen los límites, una tasa superior a 3 g/l hace imposible la conducción.