En la región ártica, cuando el otoño se convierte en invierno, el suelo no se congela inmediatamente. En su lugar, el suelo a menudo permanece a una temperatura cercana al punto de congelación durante días o incluso semanas. Este fenómeno se conoce como 'cortina de cero'. En un nuevo estudio liderado por la NASA, los investigadores crearon mapas de alta resolución de la cortina de cero en la región ártica.

Una mejor comprensión de la duración, intensidad y alcance de este fenómeno puede ayudar a los científicos a predecir mejor cómo el deshielo de los suelos congelados puede afectar el clima de la Tierra. La cortina de cero se asemeja a un vaso de agua helada. El agua permanece en el punto de congelación porque el calor que llega se utiliza para derretir el hielo en lugar de elevar la temperatura del agua. El mismo efecto ocurre en la región ártica durante la primavera.

En el otoño, ocurre lo contrario: cuando el agua se congela, se libera calor y el suelo permanece a una temperatura cercana al punto de congelación sin enfriarse más. Las condiciones cercanas al punto de congelación permiten que los microorganismos en el suelo permanezcan activos durante más tiempo, lo que aumenta la emisión de dióxido de carbono y metano a la atmósfera. El permafrost ártico almacena aproximadamente 1,9 billones de toneladas (1,7 billones de toneladas métricas) de carbono orgánico, casi el doble de la cantidad que se encuentra actualmente en la atmósfera de la Tierra. Cuando el suelo congelado se derrite, se liberan más gases de efecto invernadero.