La elevación gradual de la superficie de Antártida dio lugar a la formación de montañas y una meseta alta. Esto creó un entorno en el que la nieve y el hielo podían sobrevivir.

Una vez que los glaciares se formaron, sus superficies brillantes reflejaron la luz solar y ayudaron a enfriar la región.

Los científicos creen que este proceso fue la razón por la que Antártida se glació antes que el Ártico.