En 1930, Subrahmanyan Chandrasekhar, de 19 años, realizó un cálculo que demostraba que la masa de una estrella enana blanca no puede exceder 1.4 masas solares. Este límite es el resultado de la capacidad de los electrones de resistir la gravedad mediante la presión de degeneración cuántica. Una estrella cuya masa supere este valor supera esta presión y colapsa. Este descubrimiento fue un raro logro que unificaba la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad especial.
El trabajo de Chandrasekhar fue rechazado por la comunidad física de la época. En particular, Sir Arthur Eddington rechazó abiertamente el resultado, argumentando que las estrellas no podían colapsar de esa manera. Chandrasekhar quedó como una figura joven y marginada frente a estas críticas. Su descubrimiento fue percibido en su momento como un escándalo científico.
Con el tiempo, se demostró que los cálculos de Chandrasekhar eran correctos. El límite de 1.4 masas solares es hoy un concepto fundamental para entender la evolución estelar y la formación de supernovas. El telescopio Chandra de rayos X lleva su nombre. Su descubrimiento no fue solo un número, sino una comprensión profunda de las leyes fundamentales del universo que rigen la muerte de las estrellas.
