Los científicos cuestionaron en un estudio de 2011 el cálculo de Max Wishnofsky de 1958, que equiparaba 3.500 calorías a 0,45 kg de grasa, y demostraron que un déficit fijo de 500 calorías solo acelera la pérdida de peso durante las primeras semanas, mientras que a los 2-3 meses la pérdida real de grasa cae al 50-60 % de lo previsto.

La adaptación metabólica, la composición corporal, la genética, el sexo, la edad, la medicación y el nivel de actividad hacen que dos personas con el mismo déficit calórico obtengan resultados muy distintos.

Los expertos insisten en que, en lugar de perseguir una 'cifra mágica' universal, se debe medir el gasto energético basal y planificar de forma individualizada; las guías aceptan que una dieta hipocalórica de 500-1.000 calorías puede ser una estrategia inicial, pero advierten de que ese número no es una fórmula válida para todos.