Un nuevo estudio indica que las dos caras de una sola hoja de roble albergan diferentes comunidades de microorganismos. Los investigadores señalan que estas diferencias surgen debido a que la cara superior está expuesta al sol, mientras que la cara inferior se encuentra en un ambiente sombrío y húmedo.

En la cara superior predominan microorganismos con alta tolerancia al estrés, mientras que en la cara inferior abundan bacterias relacionadas con la fermentación de azúcares y con insectos. A medida que avanza la temporada, la diversidad aumenta en la cara superior, mientras que en la cara inferior disminuye tanto la diversidad como la cantidad.

El estudio muestra que las superficies de las hojas desempeñan un papel importante en la ecología de los microorganismos y que estas diferencias son cruciales para comprender cómo el fenotipo de las plantas moldea las comunidades de microorganismos.