Astrónomos de la Universidad de Washington realizaron una serie de simulaciones que demuestran que las propias características estructurales de las galaxias generan perturbaciones en los flujos estelares que imitan rastros de materia oscura. Los investigadores modelaron aproximadamente 15.000 flujos estelares en cuatro galaxias similares a la Milky Way y trabajaron en un entorno sin subhalos.

Al cabo de una evolución virtual de cinco mil millones de años, casi todos los flujos presentaron perturbaciones como pliegues, vacíos y ramificaciones; solo 70 hilos permanecieron completamente lisos. Las perturbaciones surgieron como resultado de la distribución irregular de la densidad estelar en el disco de la galaxia y de turbulencias gravitacionales.

Estos hallazgos desafían las suposiciones previas que relacionaban los flujos estelares con subestructuras de materia oscura, indicando que la distinción de señales será un proceso más complejo. Los investigadores planean añadir cúmulos de materia oscura a futuras simulaciones para probar las diferencias y validar estas huellas distintivas con los nuevos datos del Observatorio Vera C. Rubin.