Neurobiólogos del Instituto Salk sugieren que las ondas cerebrales actúan como un motor de cálculo en la corteza visual para ayudarnos a interpretar la realidad. Estas ondas atraviesan el tejido cerebral, alterando la respuesta momentánea de diferentes grupos de neuronas y afectando nuestra atención, percepción y comportamiento. Un nuevo modelo muestra que estas ondas podrían explicar por qué nuestra percepción no es un registro perfecto de la realidad. El cerebro interpreta constantemente la información sensorial, rellena los vacíos, predice el siguiente paso y recrea los eventos que ocurren. Estas ondas podrían coordinar estos procesos en la corteza.

John Reynolds y su equipo proponen que estas ondas tienen cuatro funciones principales: ajustar la percepción en tiempo real, almacenar temporalmente la información sensorial reciente, predecir el próximo evento y reproducir los recuerdos de cómo se desarrollaron los eventos en el tiempo. Estas ondas surgen de circuitos donde las neuronas intercambian información constantemente, y nuestras experiencias dejan huella en estas conexiones. Estas conexiones permiten que nuestro cerebro aprenda las características recurrentes de nuestro entorno y desarrolle un modelo de funcionamiento del mundo.