El equipo de investigación de INRAE y la University Clermont Auvergne estudió árboles de tronco joven y curvo en un entorno aislado de los sentidos de luz y gravedad, demostrando que los árboles corrigen la curvatura del tronco en pocas semanas gracias a la madera de tensión que funciona como un músculo.
En el experimento, los árboles se colocaron en una plataforma giratoria que recibía luz desde todas direcciones, eliminando todos sus sentidos externos; el único sentido que conservaban era la percepción de su propia forma. En estas condiciones se formó madera de tensión en la parte superior, seguida por una capa de madera antagónica en el lado opuesto que volvió a enderezar el tronco.
La investigación refuta la idea de que la madera de tensión solo produce una curvatura ascendente, demostrando que se trata de un mecanismo bidireccional similar a un músculo. Este hallazgo aumenta la resistencia de los árboles frente a eventos extremos como tormentas y deslizamientos, y abre nuevas oportunidades de investigación sobre la calidad de la madera y la capacidad de mantenerse erectos en los cultivos agrícolas.
