Los corales marinos de las islas Galápagos muestran que los eventos de El Niño de los últimos 40 años son más severos que los de hace mil años. Este hallazgo se obtuvo en un estudio publicado en la revista Science, mediante análisis químicos de los arrecifes de coral.
Los corales registran las temperaturas pasadas al incorporar proporciones de isótopos de oxígeno y de estroncio-calcio mientras crecen. Los núcleos extraídos de muestras de coral fósil y vivo de larga vida muestran engrosamientos distintivos, como el horizonte de mortalidad formado durante El Niño de 1982-83.
Este registro local requiere mediciones continuas por satélite y del nivel del mar para interpretar la tendencia global de El Niño. Un El Niño intensificado puede aumentar los riesgos de lluvias más intensas, sequías y tormentas, elevando los peligros en el clima global.
