Un estudio de modelado publicado en la revista Nature muestra que la fertilización oceánica con hierro aplicada en latitudes altas, en lugar de cerca del ecuador, podría lograr los objetivos de reducción de dióxido de carbono con menos impacto ecológico. Este método busca reducir el dióxido de carbono estimulando el crecimiento de fitoplancton al agregar hierro al agua superficial.
El estudio analizó más de sesenta años de datos de fertilización y determinó que la reducción neta de dióxido de carbono podría alcanzar hasta 5.3 ppm, lo que equivale a una reducción de 0.70 gigatoneladas de dióxido de carbono anual. Sin embargo, en algunas regiones como el Pacífico tropical, el consumo de macronutrientes podría causar perturbaciones en la cadena alimentaria.
Los investigadores sugieren que la fertilización del Océano Austral ofrece el mejor equilibrio entre la reducción de dióxido de carbono y la perturbación ecológica. Sin embargo, advierten que las intervenciones locales también podrían tener efectos en regiones distantes.
