Los relojes inteligentes ya no solo miden la frecuencia cardíaca y los pasos, sino que pueden hacer un seguimiento diario del VO2 max, el valor que indica la cantidad máxima de oxígeno que el cuerpo puede procesar durante el ejercicio. La American Heart Association (AHA) recomendó en 2016 considerar la aptitud cardiorrespiratoria como un 'signo vital clínico', y un estudio con 20,9 millones de observaciones mostró que las personas en buena forma tienen un riesgo de muerte un 53 % menor; cada aumento de 1 MET reduce la mortalidad entre un 11 % y un 17 %.