En un estudio liderado por la Universidad de Bayreuth, se han desarrollado fibras sintéticas inspiradas en el esqueleto celular que se protegen a sí mismas. Estas fibras se aglutinan a temperaturas superiores a 32°C o ante cambios en la concentración de sal o la composición del solvente, formando estructuras más grandes y protegidas. Este proceso de aglutinación es completamente reversible y protege a las fibras, ya que las fibras aglutinadas son más resistentes que las individuales.
La aglutinación de las fibras no solo aumenta la estabilidad, sino que también conduce a la formación de un gel visible. Este gel tiene el potencial de ser utilizado como un material de impresión que puede ser desactivado repetidamente para impresión 3D. Además, la aglutinación de las fibras proporciona protección contra ataques ácidos y químicos.
Los investigadores afirman que este sistema es un ejemplo fundamental de la transferencia de principios de organización biológica a sistemas sintéticos y tiene potencial de aplicación en impresión 3D, sensores y optoelectrónica. También se sugiere que este material podría ofrecer una nueva estrategia de diseño para desarrollar materiales más resistentes e inteligentes en los campos de la nanobiología y la biotecnología.
