El trabajo de John Clarke, Michel Devoret y John Martinis en 1985 demostró que el comportamiento cuántico puede observarse a escala macroscópica.
Este trabajo dio lugar al desarrollo de qubits superconductores y sentó las bases de las computadoras cuánticas.
Este trabajo, ganador del Premio Nobel, mostró que la mecánica cuántica no solo es efectiva a escala microscópica, sino también a escala macroscópica.
