En todo el mundo, casi la mitad de los embalses corren el riesgo de llenarse de sedimento y dejar de funcionar para 2060, según una advertencia. Un nuevo estudio de Nature Sustainability indica que actualmente el 20 % de los embalses globales están en alto riesgo y que este porcentaje podría alcanzar el 50 % para 2060. El sedimento reduce la capacidad de almacenamiento de agua de los embalses y pone en peligro la seguridad de las estructuras.
Los investigadores determinaron que la capacidad de almacenamiento de los embalses globales disminuye un 7,3 % cada diez años. El oeste de EE. UU. es uno de los 16 puntos críticos globales de mayor riesgo de sedimento. Los embalses pequeños están entre las estructuras más afectadas por esta amenaza. El sedimento, al llenar los embalses con lodo y arena en lugar de agua, reduce su durabilidad.
El riesgo de sedimento es más pronunciado en regiones donde existen redes de embalses pequeños que apoyan sistemas agrícolas intensivos. Los expertos destacan que esta amenaza aumentará junto con el cambio climático y pondrá en mayor peligro la seguridad de los embalses. Entre las soluciones propuestas se encuentran la gestión del sedimento, la renovación de los embalses y la eliminación de los embalses pequeños.
