Investigadores de Holanda y Brasil, utilizando un material semiconductor llamado molybdenum disulfide, crearon una pista a escala nanométrica con un giro de 2 grados.

Esta pista actúa como un material que atrapa la energía luminosa a temperatura ambiente.

Los investigadores señalaron que este material podría tener posibles aplicaciones en fuentes de luz ultrapequeñas y sensores ópticos.