Un equipo liderado por Richard Ghail de la Universidad de Londres estudió las llanuras con polígonos en la superficie de Venus, señalando que estas características tienen entre 1 y 2 kilómetros de ancho y se asemejan a las grietas que se forman en los sedimentos marinos en la Tierra. El equipo clasificó estos polígonos en seis tipos diferentes según su forma y patrón de grietas, comparándolos con las grietas que se forman cuando las arcillas húmedas se secan bajo presión, en lugar de con el enfriamiento volcánico.
En este análisis, también se consideraron características similares a las salinas formadas durante la crisis salina del Mesiniano en la Tierra y a los canales submarinos; las largas "canali" en forma de canal y las colinas onduladas en las tierras bajas podrían deberse a capas de sal dejadas por la evaporación del mar. Los resultados subrayan que estos patrones no pueden explicarse solo por el volcanismo y que se necesitan observaciones más detalladas de la superficie.
El equipo señaló que las fuentes volcánicas aún no pueden descartarse por completo y que se necesitan datos de radar y topografía de mayor resolución para probar esta hipótesis. Los hallazgos respaldan la idea de que Venus pudo haber tenido mares a largo plazo, mientras que la comprensión de los mares perdidos de los planetas podría ser útil para evaluar la capacidad de retener agua en exoplanetas distantes.
