A diferencia de los perros, los gatos suelen mostrar signos de incomodidad cuando se les toca el vientre, las patas y la cola; detrás de este comportamiento se encuentran los reflejos defensivos derivados de la dinámica depredador-presa. La experta en gatos de la Universidad Purdue, Mikel Delgado, y Sarah Ellis, de International Cat Care, explican que se ha desarrollado un reflejo natural de protección contra el tacto en estas áreas debido a su vulnerabilidad a lesiones y a su papel clave en la fuga.