Los investigadores han desarrollado una carpa que genera electricidad a partir del movimiento. Gracias a la flexibilidad del material magnetoelástico, la carpa puede recolectar energía de fuentes como el viento, el movimiento humano y el sonido para alimentar pequeños dispositivos. Esta tecnología puede utilizarse para operar luces LED, teléfonos o pequeños dispositivos de calefacción en áreas con acceso limitado o nulo a la electricidad.

En el suelo de la carpa se han colocado tiras magnetoelásticas y en el techo, capas de fibras conductoras y películas magnetoelásticas. Estas capas convierten los cambios magnéticos que ocurren cuando el material se dobla, estira o gana flexibilidad en energía eléctrica mediante inducción. Los investigadores señalan que esta tecnología fue desarrollada como respuesta a las características poco prácticas de las carpas portátiles actuales.

La carpa ofrece una fuente de energía más flexible en comparación con los paneles solares. La producción de energía puede continuar mientras la carpa mantenga su flexibilidad, independientemente del viento, los movimientos durante su uso o la luz diurna. Sin embargo, esta tecnología aún no es capaz de alimentar dispositivos de alto consumo y actualmente se considera como una fuente de energía auxiliar para dispositivos electrónicos de bajo consumo.