Thamires Lima, profesora de ingeniería química de la Universidad Drexel, se encontró con un fenómeno inesperado mientras estudiaba las propiedades de líquidos densos y viscosos. Al estirar una mezcla de hidrocarburos entre placas metálicas, observó que el líquido se rompía con un sonido agudo en lugar de fluir. Este tipo de "rotura" se había observado previamente solo en fluidos elásticos y complejos, no en líquidos simples y no elásticos.
Lima y su equipo repitieron el experimento y lo observaron con cámaras de alta velocidad para demostrar que el fenómeno no era ocasional. Determinaron que la rotura era del tipo "frágil", similar a la que se observa en materiales sólidos como vidrio o cerámica. Tradicionalmente, se creía que la elasticidad era necesaria para que los líquidos se rompieran, pero este fluido simple tenía casi ninguna elasticidad.
Los investigadores sugieren que la rotura está relacionada con la energía de cohesión que mantiene unidas las moléculas del líquido y con la cavitación (formación de burbujas). Se observó que las grietas en fluidos simples se propagaban extremadamente rápido, entre 500 y 1500 metros por segundo, debido a la falta de elasticidad. En fluidos complejos, esta velocidad era mucho más baja.
Se determinó que tanto los fluidos simples como los complejos se rompían a un nivel crítico de tensión similar (2 megapascales). La viscosidad influyó en la rotura: se cree que los líquidos menos viscosos pueden romperse a tasas de deformación más rápidas. Este descubrimiento podría abrir nuevas posibilidades en campos como la ingeniería, la medicina y las aplicaciones industriales, y transformar fundamentalmente nuestra comprensión de la mecánica de fluidos.
