Se descubrió que la gravedad y la actividad volcánica son cruciales para retener una atmósfera durante largos períodos. Los investigadores encontraron que los planetas con un diámetro del 80 % del de la Tierra pueden mantener sus atmósferas durante miles de millones de años. Los más pequeños, especialmente cuando la producción de gases volcánicos es insuficiente, pierden rápidamente sus atmósferas debido al viento estelar y la radiación.
La estructura interna del planeta también es importante: manto con mayor contenido de carbono puede renovar la atmósfera liberando más dióxido de carbono. Además, los planetas con temperaturas iniciales más frías y mantos más gruesos pueden liberar gases de manera más equilibrada tras las intensas erupciones iniciales de la estrella, ayudando a preservar la atmósfera.
Incluso si los pequeños planetas pierden completamente su atmósfera, se sugiere que podrían generar una nueva mediante impactos de cometas y asteroides. Estos hallazgos llevarán a que los exoplanetas pequeños que orbitan enanas rojas sean considerados como objetivos prioritarios en futuras investigaciones.
