Un gran asteroide que impactó hace 66 millones de años en la península de Yucatán desencadenó el evento de extinción masiva Cretácico-Paleógeno, eliminando a más de dos tercios de las especies vivas en la Tierra. Las rocas que conservan los rastros de este evento fueron estudiadas en muestras de arcilla recolectadas en todo el mundo. Un equipo internacional comparó las proporciones de isótopos de níquel en estas muestras con las de otros meteoritos y determinó que el impactador era probablemente un tipo raro de asteroide carbonado conocido como CO chondrite.
Los CO chondrites representan menos del 5% de todos los meteoritos encontrados en la Tierra y son aún más raros dentro del grupo de las condritas carbonadas. Estos meteoritos son uno de los objetos más primitivos del sistema solar y son más pobres en elementos volátiles como carbono, zinc, agua y especialmente azufre, en comparación con otros meteoritos. Este hallazgo respalda la idea de que el contenido de azufre del meteorito no fue la causa principal de la extinción masiva; en cambio, el polvo fino liberado por el impacto, que cubrió la atmósfera y bloqueó la luz solar, jugó un papel más crítico.
Este estudio representa un paso importante para comprender la causa de la extinción de los dinosaurios y también proporciona datos necesarios para predecir futuros impactos de asteroides y proteger a la Tierra. El origen de objetos raros como los CO chondrites se asocia con regiones externas del sistema solar, como el cinturón de asteroides principal o el cinturón de Kuiper.
