Para lograr que las baterías de iones de sodio sean más duraderas, los investigadores modificaron la forma de los cristales del cátodo en lugar de alterar su composición química. Al reducir el grosor de un tamaño cristalino clave, limitaron la tensión interna y la formación de grietas. De este modo, las baterías de iones de sodio mantuvieron el 96.7% de su capacidad después de 300 ciclos. Los investigadores lograron que el material utilizado en aplicaciones de almacenamiento de iones de sodio sea más resistente a lo largo del tiempo.