Una colaboración internacional utilizó el experimento Double Chooz en la central nuclear de Chooz, en Francia, para medir antineutrinos durante el período en que los dos reactores estaban completamente cerrados. Esta medición muestra la presencia de un flujo de antineutrinos de baja intensidad procedente del combustible quemado, incluso después de que los reactores se detuvieron. El trabajo se publicó en la revista Physical Review Letters y fue liderado por investigadores del Instituto Max Planck de Física Nuclear.

En un conjunto de datos de 17,2 días, se registraron 106 eventos candidatos en los detectores; este número es compatible con los 88 eventos predichos por simulaciones detalladas del reactor. La significación estadística alcanzó un nivel de 5,9 sigma, por encima del umbral necesario para una detección en física de partículas. La señal restante se produce por la descomposición continua de productos de fisión de larga vida y se puede medir en piscinas de combustible durante meses o años.

Dado que las interacciones de los antineutrinos con la materia son raras, pueden atravesar las paredes del reactor, la protección y las rocas circundantes; esta característica ofrece un método independiente para monitorear el almacenamiento de combustible, incluso cuando la instalación está fuera de servicio. Experimentos futuros planean probar este método en otras instalaciones nucleares y integrarlo en protocolos de monitoreo.