Los entusiastas de la química DIY convirtieron el etanol obtenido del jugo de frutas en gases refrigerantes de etileno y etano. Este método ofrece una alternativa que puede aplicarse en el hogar o en pequeños talleres.
Para la producción de etileno, un catalizador de óxido de aluminio a 350 °C es suficiente, mientras que la obtención de etano sigue un camino más complejo: producción de ácido acético con bacterias acetobacter, junto con aditivos como carbonato y ánodo de platino. Este proceso surge como respuesta al alto costo de los gases refrigerantes comerciales.
La síntesis de hidrocarburos más complejos, como el buteno de cadena larga, aún es desafiante y está planeada como una actualización futura. Las altas temperaturas y los pasos biológicos siguen siendo factores limitantes en términos de escalabilidad y seguridad.
