Tom Stanton logró lanzar proyectiles a velocidades supersónicas al mejorar el diseño tradicional del trebuchet con técnicas modernas.
En este diseño, se utilizó un giro adicional alrededor del brazo para aumentar la velocidad del proyectil y un sistema de engranajes para aprovechar de manera más eficiente la energía del peso.
En las primeras pruebas, el proyectil alcanzó una velocidad de 528 km/h. Con diseños posteriores, la velocidad aumentó a 634 km/h. En pruebas con un peso de 40 kg, el proyectil alcanzó una velocidad de 1,249 km/h, superando la barrera del sonido.
