Un equipo de investigación internacional observó un efecto térmico anómalo en el que los sistemas cuánticos pueden absorber calor de reservorios fríos. Aprovechando este comportamiento, construyeron un motor térmico cuántico que produce tanto trabajo mecánico como refrigeración. La física clásica predice que el calor fluye de sistemas de alta temperatura a sistemas de baja temperatura. Sin embargo, en este estudio se observó que, debido a efectos cuánticos, el flujo se invierte.

Los sistemas cuánticos exhiben comportamientos difíciles de explicar con la física clásica. La 'Orden Indeterminada de Causa y Efecto (ICO)' permite que dos eventos ocurran en una superposición. Esto muestra que incluso sistemas con las mismas temperaturas de canal no se equilibran a esa temperatura. Los investigadores se preguntaron cuál sería el flujo de calor cuando el sistema y el canal comienzan a diferentes temperaturas o cuando hay dos reservorios de calor. Con un motor Otto cuántico, lograron extraer energía de un entorno frío.

Este estudio demostró que la orden indeterminada de causa y efecto no es solo un concepto teórico, sino que también puede reproducirse con una estructura causal específica. Esto podría ayudar en el diseño de otras tecnologías cuánticas que manipulen el calor y la energía de manera diferente.