Un equipo liderado por Rickard Ignell de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas publicó en Current Biology que el cambio radical en el comportamiento alimentario de las hembras de Aedes aegypti depende de un único receptor olfativo (Or117). En hembras jóvenes no apareadas, este receptor responde al alcanfor y a olores florales; tras la maduración y el apareamiento, la sensibilidad se pierde y el mosquito orienta su búsqueda hacia la sangre.