Investigadores japoneses han demostrado que el dogma de "más liso, menos resistencia" mantenido durante 80 años es erróneo.

Equipos de la Universidad de Tohoku redujeron la resistencia aerodinámica en un 43,6 % al añadir micro-cavidades de 50 micrómetros de profundidad (Micro-Rugosidad Distribuida) a las superficies alares.

Estas rugosidades son invisibles al ojo humano, pero suprimen las ondas de Tollmien-Schlichting dentro de la capa límite, retrasando la transición del flujo laminar a turbulento.