Waymo detuvo sus operaciones en San Antonio en mayo tras el desastre de una inundación repentina en abril, que provocó que un robotaxi quedara atrapado en el agua y varios vehículos quedaran varados en calles anegadas, lo que llevó a la empresa a emitir una retirada. Durante los cinco meses de pausa, la compañía realizó actualizaciones en su software para que los vehículos detecten y eviten mejor las acumulaciones de agua, y ha vuelto a poner en marcha el servicio.