El equipo de la etóloga Elisabetta Palagi, de la Universidad de Pisa, se topó con un hallazgo inesperado mientras analizaba los comportamientos de reconciliación de los geladas en la región de Debre Libanos, en Etiopía. En un periodo de dos semanas se registraron 51 montas entre el burro, llamado Patroclo, y el toro, llamado Achille; en 34 de ellas se produjo penetración y el burro no mostró resistencia, sino que se acercaba frecuentemente al toro, a pesar de la presencia de congéneres de ambas especies en los alrededores.