Un estudio genómico de gran escala realizado en los desiertos fríos de Antártida ha demostrado la singularidad biológica de esta región.

La investigación publicada en PNAS centró su atención en el género Arthrobacter, común en suelos de todo el mundo, y halló que 42 de los 46 aislamientos obtenidos en Antártida no aparecen en bases de datos globales.

Este hallazgo indica que la aislación geográfica no solo afecta a la fauna, sino que también genera un endemismo profundo entre las bacterias del suelo.