Un estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters, utilizando datos oceanográficos de 1950 a 2025 y datos robóticos de superficie, detectó que las aguas superficiales del Mediterráneo se han calentado a una tasa de 0,5 °C por década desde los años 2000. Este ritmo, que es 2-3 veces el calentamiento de la superficie oceánica global, se está acelerando en algunas regiones. Además, se observa un aumento de la salinidad que afecta a la circulación y la oxigenación de las capas profundas.