En el río Danubio de Budapest, la gran piedra denominada “Kıtlık Kayası” emergió nuevamente sobre el agua en agosto de 2026 debido a la caída extrema del nivel del río. Esta aparición se considera la señal más llamativa de la sequía en la región.
Investigadores del IIASA detectaron que, comparado con los promedios 1990‑2025, las precipitaciones entre abril y julio de 2026 estuvieron muy por debajo de lo normal y que en junio aumentó el número de días con temperaturas superiores a 30 °C. La humedad del suelo también descendió a niveles críticos a 30 cm de profundidad, arrastrando el caudal del río a los niveles más bajos registrados históricamente.
La cuenca del Danubio, que alberga a 80 millones de personas, enfrenta escasez de agua en sectores como la agricultura, la energía y el transporte fluvial; ya se han observado el cierre de una central nuclear y la interrupción de rutas de barcos. Los expertos subrayan que el impacto social de esta sequía física depende de las decisiones políticas.
