La doctoranda Lanie McKinney, adscrita al Grupo de Plasma Aeroespacial del MIT, desarrolló un reactor de descarga de barrera dieléctrica pulsada repetitivamente en nanosegundos (NRP-DBD) que aprovecha la composición del 95 % de dióxido de carbono de la atmósfera marciana para producir combustible in situ.

El reactor separa el dióxido de carbono en oxígeno y monóxido de carbono; el oxígeno es esencial tanto para la respiración como para el propelente de cohetes.

El trabajo, realizado bajo la tutoría de Carmen Guerra-García, alimenta directamente la estrategia de Utilización de Recursos In Situ (ISRU) prevista en las arquitecturas de misión a Marte de la NASA.