En un estudio liderado por el RIKEN IMS, se descubrieron los mecanismos de cambio de forma de las células vivas utilizando células artificiales. Los investigadores crearon células artificiales usando liposomas y las combinaron con simulaciones por computadora y análisis teóricos. De esta manera, revelaron los principios físicos básicos del citoesqueleto de actina en el proceso de cambio de forma de las células.

En el estudio, se observó que las células artificiales desarrollaban un único bleb membranario mediante ciertas manipulaciones físicas. Esto demostró que la polaridad anteroposterior de las células podía surgir espontáneamente a partir de las propiedades mecánicas del citoesqueleto de actina. Este hallazgo explicó cómo los comportamientos complejos de las células vivas pueden surgir de interacciones físicas simples.

Las células artificiales son importantes para descubrir los principios básicos de la vida y crear una base para futuras tecnologías. Miyazaki y su equipo se centran en reconstruir comportamientos celulares más complejos para acercar las aplicaciones prácticas de las células artificiales en los campos de la medicina, la biotecnología y la biología sintética.