Un estudio de investigadores de la Universidad Eötvös Loránd (ELTE) y el HUN-REN reveló que las renitas de agua infectadas con ranavirus buscan entornos más fríos para intentar ralentizar la replicación viral. Esta estrategia de enfriamiento conductual se había observado previamente solo en algunos artrópodos y ratones.

Las renitas infectadas prefirieron temperaturas más frías que las sanas para reducir su carga viral. A medida que aumentaba la carga viral, la temperatura preferida por las renitas también disminuía. Esta estrategia les permite evitar los efectos negativos del frío excesivo mientras ralentizan la replicación viral.

El estudio sugiere que el enfriamiento conductual puede ser un mecanismo de defensa contra infecciones virales en animales ectotérmicos. Además, plantea que la diversidad térmica en humedales podría aumentar las posibilidades de supervivencia de las poblaciones de renitas que luchan contra enfermedades.