Los científicos equiparon a seis narvales con transmisores satelitales en la zona de Scoresby Sound, al este de Groenlandia, que abarca 10.000 km², con el objetivo de monitorear los efectos de la atlantificación. Entre agosto de 2017 y julio de 2020, estos cetáceos descendieron a 50 metros de profundidad en cada inmersión, registrando un total de 2.060 inmersiones.
Los narvales, al ser especies raras que pueden acceder a fiordos cubiertos de hielo y de gran profundidad, proporcionaron mediciones de temperatura, salinidad y profundidad; lo que representa la primera vez que se mide la salinidad a través de narvales. Los datos mostraron un aumento de la corriente de agua del Atlántico en profundidades superiores a 150 metros, particularmente en el rango de 200‑500 metros, y que esta agua cálida contribuye al derretimiento de los glaciares en cuencas profundas.
La investigación está limitada a los datos obtenidos de solo seis animales y requiere una muestra más amplia. Los científicos encontraron sorprendente que el agua del Atlántico penetre hasta 300 km tierra adentro desde la costa, y señalan que este método podría abrir una nueva era en la investigación de los océanos polares.
