Microplásticos, al entrar en contacto con agua se transforman en sustancias que generan moléculas reactivas, lo que podría dañar tejidos biológicos y tener impacto ambiental. Este fenómeno surge del aumento de la superficie en relación con el tamaño de las partículas plásticas.
Investigadores de las universidades de Columbia y Berkeley han demostrado que estos fragmentos producen radicales al interactuar con agua, lo que podría crear riesgos para la salud y el medio ambiente.
Estos hallazgos cambian la percepción de los microplásticos como sustancias pasivas.
