Los investigadores hallaron en los dientes de dos restos humanos hallados en la isla de Sulawasi desgastes profundos y circulares que indican el uso prolongado de un objeto de madera o hueso. Tras aplicar análisis biomoleculares, se identificaron rastros del químico arecolina, presente en la fruta de areca.
La arecolina es el principal alcaloide psicoactivo de la fruta de areca. Los investigadores piensan que estas personas consumieron la fruta de areca de forma aislada, en lugar de mezclarla como en la cultura actual de la nuez de betel.
El estudio concluye con la hipótesis de que el consumo de la fruta de areca pudo iniciarse con el fin de aliviar el dolor dental, ya que la arecolina, por sus efectos fisiológicos, tiene un potencial analgésico primitivo. Estos hallazgos se evalúan como la evidencia científica más antigua del uso de sustancias neuroactivas de origen vegetal.
