Las antiguas piedras de tormenta encontradas en el noroeste de España podrían ser pruebas de una revuelta local contra el dominio romano.
Estas piedras podrían haber sido lanzadas por soldados romanos y muestran la resistencia del pueblo Ceretani a la expansión romana en Iberia en el siglo I a.C.
Estos hallazgos subrayan que la conquista de la Península Ibérica por Roma no fue un proceso corto y pacífico.
