Los científicos observaron que cuando los aspersores de jardín comunes se hacían funcionar en dirección opuesta, el flujo de agua hacia adentro hacía girar el dispositivo. Estos experimentos mostraron que la fuerza giratoria se crea por la colisión suave de los chorros de agua en los puntos donde el agua entra en el dispositivo. Este mecanismo se conoce como teoría del flujo de momento y invalida las teorías anteriores.

Los investigadores probaron modelos con formas más complejas que los aspersores clásicos en forma de S. Estos dispositivos, cada uno con curvas y bucles diferentes, cambiaban la dirección y el ángulo de colisión de los chorros de agua en el punto de entrada, lo que revelaba cómo controlar la fuerza giratoria. Este hallazgo proporciona una hoja de ruta práctica para tecnologías como las turbinas y los convertidores de energía de fluidos.

Los experimentos también refutaron las teorías propuestas por Ernst Mach en la década de 1880, que sostenían que el movimiento en espiral del agua hacía girar el dispositivo en dirección opuesta. De manera similar, se descartó el efecto de los flujos en los extremos externos de los brazos del aspersor. Los resultados confirmaron que la teoría del flujo de momento es válida para todas las formas y proporcionaron una solución experimental a esta pregunta de física de 100 años.