Científicos españoles dividieron a 200 participantes con obesidad en dos grupos: uno perdió peso en 12 semanas (rápido) y el otro en 36 semanas (lento), y los siguieron durante 144 semanas; ambos grupos recuperaron casi la misma cantidad de peso al final del periodo.

Este hallazgo refuta el dogma extendido de que la pérdida de peso rápida aumenta el riesgo de 'efecto rebote' (recuperación del peso perdido e incluso más).

Un estudio separado también demostró que, cuando la pérdida total de peso se iguala, la cantidad recuperada a largo plazo es casi idéntica independientemente de la velocidad de la pérdida.