El equipo del Pacific Northwest National Laboratory desarrolló un sistema de espectroscopia infrarroja que detecta aerosoles químicos mediante la luz reflejada en superficies cotidianas como señales de tráfico o troncos de árboles. Este método permite la detección de aerosoles desde una distancia de 11 metros sin necesidad de equipos especiales.
El sistema utiliza láseres de alta potencia y software para filtrar el ruido, compensando la falta de reflexión. Los investigadores caracterizaron las propiedades de reflexión de más de 50 materiales y descubrieron que algunas superficies, como las señales de tráfico, ofrecen una reflexión más alta.
Actualmente, el sistema se está probando con mezclas químicas más complejas y distribuciones de tamaño de partículas. La inteligencia artificial y el aprendizaje automático pueden ayudar en el análisis de espectros complejos.
