Los comportamientos de cuidado pueden haber surgido de la reapropiación de circuitos antiguos de hambre. Un estudio realizado en hormigas Clonal raider identificó dos neuropeptidos que controlan los comportamientos de cuidado y caza: Neuropeptide F (NPF) y Allatostatin A (AstA). Las hormigas jóvenes muestran comportamientos de cuidado debido a los altos niveles de NPF y bajos niveles de AstA, mientras que las hormigas mayores pasan a la caza con la inversión de estos niveles. Estos hallazgos indican una estrecha relación entre los comportamientos de cuidado y los circuitos antiguos de hambre.
Los investigadores identificaron 70 neuropeptidos en el cerebro de las hormigas y estudiaron sus efectos en el comportamiento. El NPF promueve los comportamientos de cuidado, mientras que el AstA orienta a las hormigas hacia la caza. El estado de hambre también afecta los niveles de estos neuropeptidos: las hormigas hambrientas muestran más comportamientos de cuidado, mientras que las saciadas pasan a la caza.
Este estudio destaca la importancia de usar los modelos cerebrales simples de las hormigas para comprender los orígenes evolutivos de los comportamientos de cuidado. La transición entre los comportamientos de cuidado y caza en las hormigas también puede servir como modelo para estudiar los cambios cerebrales asociados con el envejecimiento.
